Cambio de Revisor Fiscal: Procedimiento y empalme paso a paso para empresas
- Luz Helena Arango

- 18 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Cambiar de Revisor Fiscal es un hito que va mucho más allá de un simple trámite administrativo ante la Cámara de Comercio. Para una gerencia comprometida con el crecimiento constante, este relevo representa una oportunidad crítica para ajustar controles, revisar riesgos y asegurar que la visión financiera de la empresa esté alineada con sus metas estratégicas.
En mi trayectoria liderando procesos de aseguramiento, he notado que muchos empresarios temen este momento por la posible fricción o la pérdida de información histórica. Sin embargo, cuando el cambio de Revisor Fiscal, su procedimiento y empalme se gestionan correctamente, se convierten en un sello de garantía para la operación.

¿Por qué y cuándo realizar el cambio de Revisor Fiscal?
La decisión de rotar la Revisoría Fiscal no siempre debe obedecer a una obligación legal por término de contrato o periodos máximos de permanencia. A menudo, es una decisión de salud corporativa.
Un gerente que valora el manejo controlado de sus operaciones sabe detectar cuándo la relación con su actual revisor se ha vuelto mecánica o distante. El cambio es necesario cuando:
Se pierde la objetividad o independencia: El revisor actual se ha familiarizado tanto con la operación que ha perdido su capacidad crítica.
Falta de valor agregado: La revisoría se limita a firmar declaraciones tributarias sin aportar insights sobre riesgos operativos.
Crecimiento del negocio: La empresa ha crecido y requiere una firma con mayor capacidad técnica o una metodología más robusta.
En Moreno Consultores, con más de 11 años de experiencia como firma boutique, hemos visto que el momento ideal para el cambio es justo después del cierre contable y la Asamblea General Ordinaria (marzo). Esto permite que el revisor saliente dictamine los estados financieros del año que termina, dejando el terreno limpio para que el entrante inicie su planeación.
El procedimiento legal: De la Asamblea a la Cámara de Comercio
Para que el nombramiento sea válido y oponible ante terceros, se debe seguir un rigor normativo estricto. Saltarse un paso aquí puede derivar en sanciones o en que la DIAN no reconozca la firma del nuevo revisor en las declaraciones.
Elección en Asamblea General: El máximo órgano social (Asamblea de Accionistas o Junta de Socios) debe elegir al nuevo Revisor Fiscal y a su suplente. Esto debe quedar consignado en un Acta de Asamblea.
Aceptación del cargo: No basta con ser elegido; el profesional designado debe manifestar por escrito su aceptación, indicando su número de Tarjeta Profesional.
Registro en Cámara de Comercio: Se debe llevar el acta y la carta de aceptación a la Cámara de Comercio respectiva para su inscripción.
Actualización del RUT: Una vez inscrito, se debe actualizar el Registro Único Tributario (RUT) ante la DIAN para vincular la firma digital del nuevo revisor.
Nota importante: Hasta que el nuevo nombramiento no esté inscrito en la Cámara de Comercio, el Revisor Fiscal saliente sigue teniendo la responsabilidad legal y su firma sigue siendo la válida para efectos tributarios (según el artículo 164 del Código de Comercio).
El Empalme entre Revisores Fiscales: Más que entregar documentos
Aquí es donde la teoría choca con la realidad. El empalme es el proceso de transferencia de información y conocimientos entre el profesional saliente y el entrante. Un buen empalme garantiza que la gerencia comprometida con la normatividad no sufra interrupciones en su operación.
Lo que dice la norma (Concepto 377 de 2017)
El Consejo Técnico de la Contaduría Pública (CTCP), mediante conceptos como el 377 de 2017, ha aclarado que la colaboración entre revisores no es un favor, es un deber profesional.
El revisor fiscal saliente tiene la obligación de suministrar la información necesaria para que el entrante pueda comprender la entidad. Sin embargo, esto tiene límites: el secreto profesional y la propiedad intelectual de los papeles de trabajo.
Acceso a los papeles de trabajo y colaboración profesional
Los papeles de trabajo (las pruebas, análisis y documentos que soportan el dictamen) son propiedad exclusiva del contador público o la firma saliente. No obstante, en un ambiente de acompañamiento responsable, el revisor saliente debe permitir la consulta de estos documentos al nuevo revisor, previa autorización de la empresa.
Este acceso es vital para verificar los saldos iniciales y entender los riesgos históricos. Si el saliente se niega injustificadamente, podría estar infringiendo el Código de Ética (Ley 43 de 1990).
Riesgos de un mal empalme y cómo evitarlos
Un empalme deficiente es un riesgo silencioso. He sido testigo de empresas que, meses después de un cambio de revisor, descubren sanciones por temas que "se suponía" que el anterior revisor estaba manejando.
Para mitigar estos riesgos, sugiero:
Acta de entrega del cargo: Exigir un documento formal donde el saliente liste qué entrega (libros firmados, declaraciones, contraseñas, informes pendientes).
Informe de situaciones pendientes: Solicitar al saliente un memorando sobre litigios en curso, requerimientos de la DIAN no cerrados o debilidades de control interno persistentes.
Comunicación directa: El nuevo revisor debe tener libertad para preguntar al anterior sobre la integridad de la gerencia y las razones del cambio.
En nuestra firma, entendemos que el cliente busca sentirse atendido y comprendido. Por eso, cuando asumimos una revisoría, no solo pedimos papeles; nos sentamos a entender la cultura del negocio para que el empalme no sea una carga para el gerente, sino una transición fluida.
La importancia de elegir una firma que entienda tu cultura empresarial
El cambio de Revisor Fiscal es el momento perfecto para elevar el estándar. Muchos empresarios caen en el error de contratar "firmas marca" masivas donde se convierten en un número más, o profesionales independientes que carecen de infraestructura.
La ventaja de trabajar con una firma boutique radica en la personalización. El gerente que nos contrata busca un aliado que comparta su cultura empresarial de cumplimiento y calidad. No se trata solo de auditar, sino de brindar soporte a clientes de diversos sectores con un servicio donde la calidad y el conocimiento son tangibles.
Al elegir a tu próximo Revisor Fiscal, pregúntate:
¿Tiene experiencia en mi sector?
¿Me ofrece un trato directo con los socios o me delegará a un asistente junior?
¿Su enfoque es preventivo (me avisa antes del problema) o reactivo?
Preguntas Frecuentes sobre la rotación de Revisoría
¿Cuánto tiempo debe durar el empalme?
No hay una ley que estipule días exactos, pero la costumbre profesional sugiere un periodo razonable (entre 1 a 2 semanas) para consultas y revisión de saldos iniciales.
¿Qué pasa si el Revisor Fiscal saliente no quiere firmar la renuncia?
La Asamblea puede removerlo en cualquier momento sin necesidad de su renuncia, siempre que se cumpla el quórum estatutario. Lo importante es el Acta de Asamblea donde se decide su remoción.
¿Es obligatorio entregar las hojas de trabajo en Excel?
No estrictamente. Los papeles de trabajo pueden ser físicos o digitales. Lo obligatorio es permitir su consulta para verificar la razonabilidad de los saldos de apertura.
¿El Revisor Fiscal entrante es responsable de los años anteriores?
No, la responsabilidad es personal. Sin embargo, el entrante debe evaluar si los saldos iniciales son correctos, pues estos afectan el periodo que él va a dictaminar.

